—¿Es verdad lo que dijiste? —le pregunté a Brad cuando estuvimos a solas, mi voz apenas un susurro cargado de incredulidad y miedo.
—Yo nunca miento, Alba —me respondió con firmeza, abrazándome y comenzando a frotar mi espalda en un intento de consolarme.
—No puedo creer que Alex lastimó a su hermano —dije, sintiendo las lágrimas resbalar por mis mejillas—. No puedo creer que él sea un monstruo. Él no pudo ser capaz.
—Ya, hermosa —dijo Brad, deteniendo mis lágrimas con sus manos en mis mejillas