Mundo ficciónIniciar sesiónJosh
Extraño mucho a Maia. Estos días que no fue a la oficina y se la ha pasado encerrada con el niño no tuve oportunidad de hablar con ella. Llegué a la oficina y cual fue mi sorpresa encontrarla afanada acomodando su escritorio. Ni siquiera levantó la vista para saludarme.—Buenos días, señorita Low —dije sonoramente mientras la miraba a la cara buscando desesperadamente sus hermosos ojos que desviaba deliberadam






