Mundo de ficçãoIniciar sessãoLeah y Carl pasaron días maravillosos en las playas que habían elegido para su luna de miel. Leah encontró en el señor Nigel a un hombre atento, romántico y tan buen amante que por dos días no salieron de la habitación ni para que ingresara el personal de limpieza. Estaban disfrutando la presencia del otro con avidez acumulada de tantos años y dolores. Leah llamaba todos los días a sus hijos para saber como estaban.
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