Aura
Con pasajes en mano y las maletas en la otra, los cuatro caminamos hacia la puerta de abordaje para subir a un avión.
Nuestro destino es el monte Yuum weenel, ahí donde la abuela aseguró que Bárbara estaría y de dónde tendríamos que traerla.
La bolsa que me dió no solo contenía dinero, boletos de avión y hospedaje, sino que también había una larga lista de contactos y direcciones, según ella cada uno de ellos es un amigo que le debe un gran favor y lo pagarán dándonos posada mientras huí