Aura
Cuando entro a la habitación en dónde se encuentra Iktan todo el miedo que minutos atrás me abrazaba, me va soltando de a poco al ver a mi alfa de pie, con ropa limpia y su cabello húmedo.
Corro hasta él y cuando se da cuenta de mi presencia camina a mi encuentro y me abraza con fuerza.
Llena mi rostro de besos y yo lo hago también de manera torpe, lloro un poco de felicidad y lo separo un poco para observarlo.
—¿Estás bien? Dime por favor que ya todo pasó.
—Ya todo pasó. –asegura mie