—¡Ya déjame! –le pido riendo pero al parecer Iktan está de muy buen humor hoy.
Yo trato de correr y huir de él pero es más rápido.
Me acorrala contra la pared y me besa mientras quita mi blusa, yo lo dejo hacerlo porque me gusta la conexión que tenemos en la intimidad.
Desde que llegamos de la reserva, Iktan se ha convertido en un hombre completamente diferente. No digo que haya sido un amargado anteriormente pero ahora todo el tiempo desprende un hermoso color y eso me hace sentir paz.
Desp