El edificio del Grupo Miller estaba en silencio esa noche.
La mayoría de los empleados ya se habían ido a casa, pero las luces de la oficina de William Miller seguían encendidas.
En el interior, la atmósfera se sentía pesada.
William estaba sentado detrás de su escritorio, mirando la foto que Annie había dejado. Dos niños pequeños. Un niño y una niña.
Mellizos.
Su mirada seguía volviendo al rostro del chico.
Natán. Los ojos del niño eran agudos y tranquilos, como los suyos.
William se re