Victoria
Meses después…
Acaricié mi vientre de tres meses, apenas se podía ver, sonreí con emoción al saber que pronto sabríamos que sería, aunque no importaba, sabía que a George le gustaría saber para ir viendo colores de habitación, de ropa y nombres. Durante las quimioterapias de los siguientes meses, George había perdido el pelo, se había vuelto más débil, pero teníamos esperanzas con el tratamiento de Amal, hace una semana se había sometido a otras terapias que estaban programadas a segui