George
Western Diamond Group
Entramos Elizabeth y yo por la vía privada directo hasta esa oficina que rara vez uso cuando estoy en la empresa.
—Es muy bonita—dijo mirando alrededor, — ¿Aquí también trabajas? —preguntó.
—Sí, rara vez lo hice en estos diez años. —contesté señalando la vista para que la viera, sus ojos se abrieron mucho al ver la altura en la que estábamos.
— ¡Wow! Es bastante alto, George. —sentí esa pizca de decepción cuando me llamaba por mi nombre, pero entendí que era cuestió