George
Estocolmo, Suecia.
Después de mi desayuno, me quedé en uno de los sillones de la sala de entretenimiento a esperar a nuestro padre, me recosté un momento cuando sentí que las fuerzas se desvanecieron poco a poco entrando en un breve sueño. El sueño era hermoso, nuestra Elizabeth había crecido, se había convertido en una hermosa mujer, fuerte, decidida, paseaba por las instalaciones de Diamond Group de la mano de un adolescente, tenía el cabello castaño, ojos cafés y una sonrisa encantad