George
Estocolmo, Suecia
Al día siguiente, me había refugiado en mi habitación un par de horas, mis ánimos estaban totalmente por los suelos, pude aplacar el dolor, así que intenté dibujar un poco para poder distraer mi mente, puse un poco de música de Bach, luego acomodé mi libro de dibujo sobre el escritorio y dejé que fluyera la creatividad, el lápiz empezó a hacer unas líneas delgadas para dar forma a un diamante, luego un arco y cuando algo más vino a mi mente para plasmarlo, fui interrump