—Se que te molestan las armas y todo esto, pero debemos protegernos peque, no permitiré que nadie nos haga daño.
—Lo sé —respondió
—¿Entonces porque tienes esa cara?
—No se que vamos hacer para salir de este infierno, esto no fue lo que imagine, me siento traicionada.
—Te entiendo, encontraremos un modo, te lo prometo vamos a limpiar tu nombre mi amor.
—¿Y tu? —dijo preocupada.
—Yo nací dentro de la mafia, este es mi destino así que no te preocupes, después de mi huida la policía no va a perdon