35. Una noche divertida
Maggie se había quedado paralizada en su lugar al escuchar el grito de la mujer, sin embargo, cuando vio que esta avanzó en su dirección se había movido por instinto y se había alejado de su camino, viendo como la madre de Nathaniel tiraba la puerta con fuerza.
Podía sentir que el corazón le latía acelerado y el miedo repentino que la había embargado no se había ido del todo cuando sintió las manos del castaño posarse en sus brazos, solo entonces elevó el rostro y se encontró con la mirada preo