13. Déjame hacer esto
Anonadado, así es como había quedado Nathaniel al ver como la chiquilla plantó con fuerza el café en su escritorio, por segunda vez en una semana, y sin darle una sola mirada más se había ido a su asiento.
Pero es que ¿Quién entendía a las mujeres? Había reprendido a Roxana por haberla insultado y lo que recibía era una mala cara de su parte.
Estaba a punto de preguntarle qué demonios era lo que le pasaba, cuando vio que tomó de su bolso un topper minúsculo y al abrirlo saco de ahí unas cuant