Con una declaración como esa, no tenía forma educada de echarme para atrás. No que lo haría tampoco. Esos niños me necesitaban y Elva ya se estaba divirtiendo con ellos, jugando en los toboganes.
Nicolás y yo tendríamos que dejar de lado nuestras diferencias el tiempo suficiente para ayudar a los niños. Después de eso, podríamos volver a no llevarnos bien como siempre.
Después de confirmar que me quedaría, la cuidadora ofreció llevarnos a Marcos y a mí al interior.
“Me quedaré aquí afue