Me quedé muy quieta, confundida y sorprendida tanto por la presencia misma de los labios de Julián en mi mejilla como por la ternura del cariño que me estaba mostrando.
Julián siempre me había parecido una especie de mujeriego, y aunque entendía que gran parte de su forma de actuar era un acto, nunca parecía conectarse con ninguna mujer, en ninguna relación, más allá de un capricho fugaz.
En nuestra época escolar, ensartó muchos corazones, dejando un rastro de corazones rotos detrás de