—Todo estará bien, nuestras vacaciones no tienen que arruinarse sólo porque su madre ame más sacar fotos que estar con nosotros. Nos divertiremos sin ella y, si algún día regresa, le mostraremos las hermosas fotos de nuestras vacaciones —dijo Vlad, empoderado padre luchador.
—¿Si algún día regresa? —preguntó Benjamín, haciendo pucheros.
El niño, de tres años, empezó a llorar.
—Ella va a volver, Benja. Papá exagera —dijo Cami, consolándolo.
—¿Y dónde está Sofi? ¡Sofi! ¡Sofi!
Ella tecleaba en