– Yo no soy tu hija –se negó a creer Katya–. El documento de nacimiento decía que tú eras el padre de Alessia Caruso, pero yo no soy tu hija. No tiene sentido lo que dices.
Elian rió, sacando un cigarro de una cajetilla dentro de su bolsillo. Esperó que uno de sus guardias lo encendiera por él, para luego darle una larga y lenta calada. Le tiró a Katya el humo en la cara con burla.
Katya muchas veces tuvo la impresión de que hubiese sido una gran amiga de la infancia de Sylvana, por lo bien que