Katya intentaba respirar, controlar cada respiración. Ella apretaba fuertemente la mano de Argus, quien valientemente se había ofrecido a quedarse con Katya mientras Sylvana le buscaba algo de beber.
Las contracciones de Katya eran cada vez más fuertes. Al inicio, quizás las primeras tres horas, solo fueron dolores que con contener la respiración tres segundos, se iban. Pero al pasar el rato, Katya tenía que gritar para aliviar algo de su dolor. Y ni siquiera lo aliviaba por completo, no, solo