Argus atrapó a Sylvana entre sus brazos y la levantó tan fácil como una hoja de papel. La estrechó fuertemente contra él y en el rostro de Argus se plasmó el alivio absoluto. Sylvana, mientras tanto lucía aturdida, sus mejillas sonrojándose en extremo mientras que con sus enormes ojos verdes miraba alrededor como si aquello no fuese real, sino solo un sueño.
Katya miró la escena con sorpresa y cariño. Quizás ambos no eran capaces de decirse que aún se amaban, pero era lindo ver como Argus, tan