-Supongo que ya no tiene sentido seguir fingiendo, y la verdad un poco lo agradezco, era molesto hacerme pasar por este niño. Momento de quitarnos las caretas entonces.
-Al menos al fin ya será directo.
Los ojos falsos del mimo me observan midiéndome, como si esperara encontrar algún sentimiento negativo que usar a su favor, pero si hay algo que he aprendido con el tiempo, es que si muestras lo que pasa por tu mente, los otros pueden usarlo en tu contra. La Abuelita me estuvo entrenando para