Cuando llego a la manada, me dirijo directamente hacia la casa principal, queriendo una ducha helada ahora mismo. La verdad es que resistirme a Jhoana está siendo una tarea titánica y el remojado en el río no me ayudó en lo absoluto. Si no libero algo de presión en mi entrepierna pronto, me preocupa explotar. Debo tener las bolas azules a ésta altura. Mi mano tendrá que ser mi consuelo ésta vez, porque no pienso dejar que nadie más me toque en lo más mínimo.
Estoy seguro de que, si siquiera di