12. Celos
PUNTO DE VISTA DE ARIA
Tomé aire profundamente, debo controlarme, no puedo alterarme, pero escuchar la risa de esa mujer en serio me enoja.
— Levántalo y pásamelo, por favor —respondí con educación, la poca que me quedaba, tenía demasiadas ganas de gritarle. Se supone que es mi esposo, no puede hacerme esto.
— No creo que funcione, ayer terminó muy cansado —suelta una risa nerviosa— Pero puedo intentar
— No lo intentes, solo hazlo —ordené— A todo esto. ¿Quién eres tú?
— ¿Quién eres tú? —me devol