- Estar desnudo a tu alrededor sin agarrarte es muy difícil. – Provoqué.
Catriel me besó apasionadamente mientras sus manos recorrían cada curva de mi cuerpo. Pronto el camisón de satén se cayó, mientras las bragas se quitaban lentamente.
Me gustó la forma en que observaba mi cuerpo, con tanto deseo, sus labios ligeramente curvados, como si fuera a decir algo pero su voz no salía.
- Si nos casamos, creo que tendremos sexo todos los días. – Lo mencioné.
- O no, ya que cualquier situación que te