Me retorcí lentamente, sintiendo un ligero dolor en el cuerpo y una sensación de ardor en la vagina. Abrí los ojos y encontré a Catriel acostada a mi lado, boca abajo, con la cara vuelta hacia mí. El hermoso par de ojos azules estaban abiertos, analizándome.
- Confieso que estoy tratando de acostumbrarme a despertarme contigo a mi lado. Es extraño. - le dije.
- ¡Buenos días a ti también, mi amor! - Sonrió libertinamente, sin moverse.
- ¡Buenos días! - Respondí a su ironía, aún tratando de asimi