Mundo ficciónIniciar sesiónEntrecerré los ojos y el rey empezó a llamarme la atención. Sinceramente, no entendía la forma tan grosera en la que el hombre me estaba tratando, pero le respondí de forma dócil:
- ¡Agua, por favor, Alteza!
- También tenemos vinos espumosos de calidad. - Continuó afrentado.
- ¡Catriel! - La reina le llamó la atención.
- Preferiría que no, Alteza. No quiero arriesgarme a beber







