AMNISTÍA REAL
- Yo nunca...
Ni siquiera terminé de hablar y Catriel caminó alrededor del cuerpo de Donatello hasta llegar al bastón que había tirado. Lo recogió del suelo y regresó hacia nosotros, deteniéndose frente al periodista, que todavía estaba en el suelo, ensangrentado.
- No... – preguntó Donatello, temiendo lo que haría el príncipe.
Catriel agitó el fino bastón de madera en el aire y miró a Donatello.
- ¡No, gato! – supliqué cuando lo vi levantar el objeto, dirigiéndolo a la cabeza de