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—Últimamente estas de muy mal humor— responde, mi comentario no ha sido agresivo, ha sido justo.— Sé que prometí, sé que lo hablamos, sé que dije que ya no te molestaría, pero... es que.

—Por favor, ya basta, ya déjalo Max. Gracias al cielo, no estoy enamorada de ti, no te necesito, solo fuiste un hombre que me dio un par de días de atención y ya, por eso es que debes de dejarme en paz. No es tan difícil, si no lo es para mí, mucho menos para ti, quiero a mi amiga, quiero que sea feliz y gracia
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