Antonela sintió que no soportaría quedarse ni un minuto más cerca de Henrico, y menos aún sabiendo que él estaba a punto de contarle la verdad a Alessia. Se sentó en un banco, en un lugar donde no podía ver ni oír a los dos conversando, e inmediatamente recordó su infancia.
Cuando eran niñas, ella y Alessia jugaban juntas. Eran amigas y se divirtieron durante muchos años. Hubo un tiempo en que Antonela comenzó a notar la preferencia de Henrico por la hija menor. Siempre la veía recibiendo más r