En la lujosa oficina en el centro de la ciudad, Benjamín Dylon seguía con el celular en la mano, mientras su mirada perdida indicaba que, aunque físicamente estaba presente, su mente vagaba por lugares completamente desconocidos.
No se dio cuenta de cuándo la secretaria entró con los recordatorios de sus compromisos para ese día. Caroline también se encargaba de su agenda personal, y cuando le informó sobre el evento de esa noche, Benjamín regresó a la realidad como si alguien lo hubiera sacudi