Otsana se abraza a sí misma y ahoga un sollozo. Ella puede sentir en carne propia el dolor de su mate, su desconcierto, la rabia que lo quema y el temor. Con pasos titubeantes ella se acerca a él y lo abraza desde atrás, entonces suspira aliviada cuando él recibe su calor y no la rechaza.
—Estaremos bien, mi amor, te lo prometo —lo anima, pero la amargura de Tron no cesa porque él tiene mucho miedo.
—Si me estuviera haciendo todo a mí, quizás este asunto fuera más fácil; sin embargo, está jodie