Recostada boca abajo sobre la cama y con las piernas dobladas hacia arriba, Legna observa al diminuto robot que se encuentra frente a ella.
Sus manos le sirven de apoyo a su mentón, mientras que sus ojos se abren con curiosidad al detallar al extraño aparato que luce tierno y llamativo.
—Dylan es un genio... —balbucea con una sonrisa—. Lo que viví anoche fue raro y de verdad no me lo esperaba. ¿Por qué el cara de culo me trató de esa manera? ¿Será que el lazo lo está ablandando?
«Es lo que quer