Dylan agarra una gaseosa de la mesa donde yacen los alimentos, acto seguido, se sienta apartado de todos en una de las sillas que se encuentran regadas por el patio.
Su mirada plateada sigue los movimientos de André y Legna con atención, entonces siente que un simple refresco no lo sacia. Él se levanta para buscar una cerveza de lata de las que se encuentra en un gran recipiente con hielo, junto al resto de bebidas alcoholizadas.
—¿Estás bien? —lo aborda Clara—. Te pusiste raro de repente. —Ell