Jesse se marchó del cuarto y me tuve que dormir sola, creo que llegó el fin de mi era y comenzó el tiempo de Lena; en fin no todo siempre se puede tratar de mí y menos cuando una mujer tan hermosa aparece en la vida de un hombre.
— Ni modo cariño — acaricié mi vientre — ahora solo somos nosotras dos, aunque Jesse probablemente te ama y no va a renunciar a ti pues no puedo decir lo mismo de mí.
Las últimas lágrimas que tenía que dar fueron las que derramé en ese momento, no podía decir que me