16. Perderás a tu esposa
Dorian
Ella me miró con una sonrisa ¿Acaso ella no tenía vergüenza? Esta mujer está loca, es lo que veo en sus ojos.
—No soy su amante —dijo sonriente —ya te dije, malinterpretaste todo —presione mi agarre en su brazo.
—Se lo que vi, no seas hipócrita Rocio, ten un poco de respeto por tu hermana, ella no te haría daño a ti —dije furioso, ella me miró con curiosidad.
—¿Por qué hablas como si la conocieras? No te metas en lo que no te incumbe…
—Ella no se merece lo que ustedes le hacen…
—No