Capítulo 37: Invasores inesperados.
—Vamos cariño, no falta mucho para llegar —
Aquella madre intentaba animar a su pequeño a seguir caminando. El paso hacia la montaña los recibía con el cruel azote de una tormenta de nieve que les helaba hasta el alma, y el viento arrastraba palabras de aliento que cada madre en aquel grande grupo, decía para animar a sus cachorros a seguir adelante. Habían logrado perderles el rastro a los esbirros Farbauti que los habían estado siguiendo durante la primera parte de su largo recorrido a pie ha