Capítulo 36: Crueles mentiras.
—Vas a decírmelo, niña, vas a decirme en donde se encuentran los Fenrir —
El silencio se hacía presente, el viento soplaba violentamente llevando el aroma a sangre a cada recoveco de aquellas desoladas tierras. Los heridos miraban horrorizados aquella escena, y Adara sentía como el aire comenzaba a hacerle falta. La furia de Félix Farbauti era palpable, y su corazón herido clamaba por venganza al tiempo que su fuerte mano apretaba el delicado cuello femenino de aquella morena que se negaba a ha