— Lo que haga o deje de hacer con mi cuerpo no es de tu incumbencia. — intento apartarlo, pero me lo impide.
Su frente se pega a la mía y su mano se asienta en mi cintura. — no puedo permitirlo. No puedo tolerar que ese imbécil ponga sus manos sobre ti.
— Te recuerdo que aquí el imbécil eres tú, y no eres mi dueño, si yo quiero acostarme con él, o con quien quiera, tú no me lo impedirás.
— Sophie…
— Jennifer. Para ti soy Jennifer. — arqueo las cejas ante lo que presencio ¿Es acaso dolor lo que