—No me tientes la paciencia, y ten cuidado, mira que la codicia conoce su fin cuando se le cierra la cartera —acusa a la joven que se vuelve para verlo con una mirada desafiante pero dolida—. Eres incorregible, Arya Harley —gruñe por lo bajo y camina tras de ella.
En esta ocasión, Arya se adelanta a propósito, llega primero donde el chofer y se siente junto a él en la parte delantera haciendo que de nuevo el sexy millonario se enoje. Intenta mantener la compostura, pero tiene ganas de llorar, p