Mundo de ficçãoIniciar sessãoLa alarma suena constantemente hasta que estiro la mano y la apago. Sigo en cama, ayer me dormí hasta tarde pensando en Isabel, la chica del sombrero rojo que excedió mis expectativas sobre cómo era, cómo hablaba, cómo sonreía. Ese abrazo que me dio aún vive en mi piel y no puedo deshacerme de es calorcito que ahora vive en mi pecho y en las palmas de mis manos.







