Tengo que ir a darle su pastel. – Caminó hacia la puerta.
Ya es una niña grande puede tomarlo solita. – La detuvo agarrándole una mano y girándola hacia él.
Es que, si no voy es capaz de comérselo entero y luego me recriminará por no haberla detenido. – Insistió tratando de liberarse sin resultados. – Le encanta ese postre, deberías probarlo es delicioso, se llama pasión oscura… - Siguió hablando sin parar tratando de ocultar sus nervios.
Ahora mismo prefiero probar otra cosa. – Dijo dirigiendo