“Te puedo ayudar”; fueron las palabras del abogado, me sorprendí al verlo frente a mis ojos, por estar pendiente de la chica, no me percaté en qué momento él se alejó de su escritorio. Le agradecí por ese detalle, me levanté por si sola rechazando su mano, y para no hacer perder su tiempo empiezo a contarle quién tiene a mi hija y porque no me la quiere dar.
Él me invita a sentarme y que vuelva a empezar, pero que esta vez le dé todos los detalles de principio a fin. Empecé justo en la noche qu