Por su parte en la sala, la batalla entre padre e hijo seguía, donde se podía notar ya algunos muebles rotos, Hisao respiraba de forma pesada mientras seguía de pie y se podía notar que ya tenía varios moretones en todo su cuerpo mientras que Akira seguía parado de forma tranquila sin ningún rasguño.
Le enojaba, realmente le enojaba… ese maldito mocoso se seguía burlando de él… pero no permitiría que se siguiera burlándose como hizo la última vez, esta vez le haría arrepentirse de su rebeldía.