En el jardín se podía ver a dos omegas enojadas con el pelinegro que tenían enfrente de ellas.
- Sabes ahora que lo noto, esa ropa no te queda – hablo con rencor la chica mientras se ponía de pie y se sacudía sus ropas.
- Es obvio que algo como tú nunca estará a la altura de estar junto a mi hijo – hablo Carina igual colocándose de pie y sonriendo de forma superior al pelinegro.
- Ah... – en eso Hiro ahogo un bostezo – sus opiniones no me interesan – les contesto de forma aburrida.
- Lo dices p