Dante
El fuego crepita débilmente en la chimenea, pero la calidez de las llamas no logra atravesar el frío que siento en mi pecho. Marcus está a mi lado, mirándome con esos ojos inquisitivos, esperando a que le diga lo que me atormenta. Pero incluso con él, mi hermano menor, el único con quien siempre he compartido cada pensamiento, esta vez es más complicado.
—¿Qué pasa, hermano? —pregunta finalmente, rompiendo el silencio que se ha apoderado de la habitación.
Sus palabras suenan preocupadas,