Capítulo 63. El descontrol que te envía al infierno.
Connelly.
-” Hemos llegado señor Cooper”- oir como pronunciaba ese nombre, una voz profunda, desconocida, e inesperada, me hizo abrir los ojos de golpe.
Para encontrarme ante esos ojos profundos e intensos, sin la barrera de sus gafas, mirándome. Era definitivamente los ojos más impresionantes que había visto nunca, no por su aspecto, aunque eran grandes con largas pestañas, ni por su color marrón miel indescriptible, sino por la intensidad arrasadora, que hizo que, por un segundo, me sintier