La madrugada se sentía helada y Nadia, quien se despertó sobresaltada no podía creerlo. Luego de ver una sombra extraña se dispuso a encender su lámpara de noche y allí, frente a ella estaba pasando algo extraordinario: su amiga Ileana estaba levitando justo arriba del sofá individual en el que antes de irse se había quedado dormida.
La chica recordó haber esperado a su amiga Ileana por horas, y aunque ella le había dicho que si no llegaba que no se preocupara, aquella petición le había resulta