Capítulo 52. |Un desayuno inesperado|
Alicia al escuchar esas palabras como todo un hombre celoso, se sintió de alguna manera, satisfecha. Se mordió el labio inferior sin que se diera cuenta él, ya que le estaba dando la espalda.
—Bien, veo que nos entendemos.
—Sí. —susurró Emiliano retrocediendo para dejarla que se marchara, no podía tomarla debido a su anterior problema de salud, pero para todo había… Maña. —Que descanses, iré más tarde. —ella solo asintió y sin volver a girarse hacia él, salió de la oficina, al cerrar la puerta