Por la noche todos recibimos un gmail diciendo que debíamos estar en el trabajó dos horas antes porque el señor Hoffman tenía algo importante que decirnos, eso era fácil para él porque no se había quedado a ordenar y limpiar el desastre que había quedado después de la reunión y no llegó a las dos de la mañana a su casa.
Al cruzar la puerta me encontré con Alice en el sofá.
–Cariño, ¿qué haces despierta? Es tarde y mañana tienes escuela –mencioné al quitarme los zapatos.
–Quería esperarte hast