Isabela
Sonrío y decido que Sergio no necesita escuchar de mi boca quién es el próximo en retirarse, pero su rostro no puede ocultar la molestia, le doy un beso en los labios y le paso las manos por los hombros. Sergio me sienta sobre su regazo e intento separarme, pero me toma de la cabeza y me besa. Sergio se asegura de rozarse contra mí. Siento una de sus manos al rededor de mi nuca y la otra me sostiene desde la cintura, de igual manera logra que me separe.
—Esto es totalmente inapropiado